La Antorcha Suramericana llegó a Reconquista y, por unos minutos, una llama recorrió las calles de la ciudad llevando mucho más que el anuncio de una competencia. En las manos de cuatro deportistas, el fuego se convirtió en recuerdo, reconocimiento y, sobre todo, en una oportunidad para contar historias que pueden inspirar a quienes hoy comienzan a soñar con el deporte.



































