El desafío era ganar el grupo para evitar a Francia en octavos. Hubiese sido una linda revancha de lo que nos había pasado en Rusia (aquella derrota en un partido vibrante y emotivo en Kazán). Pero era mejor que no lo tuviésemos que enfrentar a Mbappé y compañía en una instancia tan lejana a la final. Dicen que en un Mundial hay que ganarles a todos. Pero no es lo mismo jugar con un favorito en octavos, que hacerlo en una semifinal o en una final. El camino se convierte en duro y complicado, pero es mejor evitarlo de entrada.




































