“Se va a jugar Nino, intenta un ataque sostenido, Monzón lo recibe con la izquierda en swing y le hace mover la cabeza hacia atrás cual simpático muñeco de juguete. Busca las sogas para refugiarse. Monzón desata su ataque tomando riesgos al bajar su guardia. Tiene una mirada instintiva. Olfatea la inferioridad de su presa. Abre sus ojos hasta ampliar las órbitas. Aprieta los dientes hasta hacer visible el protector bucal. Se acerca para el ataque final. Mide con el jab zurdo. Nino sale hacia su izquierda intentando fabricar un espacio lateral para escapar. Monzón decide el remate. La gente se angustia, murmura, da su ultimo aliento. Brusa le pide definición: ‘Ahora, ahora Carlos, ahora, la derecha, la derecha…’. Bonavena se acerca al ring, Lectoure, desde abajo, le hace señas para que ataque, los fotógrafos de pie, mantienen sus lentes en la acción, las cámaras de televisión apuntan a ese encordado donde el gran Nino intenta zafar saliendo hacia su izquierda y Monzón le dispara el cruzado de derecha que lo derrumba verticalmente, primero se derriten las rodillas, después se le caen los puños y por ultimo se le resigna el tronco. El gran Nino cae mirando al infinito, le cuesta respirar, el estadio sufre. El referí cuenta… 7,8,9 y antes de llegar al out, un particular sube al ring con la intención de interrumpir la cuenta. Monzón levanta los brazos. Es el nuevo campeón mundial de peso mediano”.

































