La NBA pierde a uno de sus estrategas más influyentes del siglo: Chris Paul anunció su retiro y cerró 21 temporadas de conducción, lectura y liderazgo. Lo hizo en la antesala del fin de semana del All-Star, con un mensaje directo en redes.
Chris Paul anunció su retiro a los 40 años y cerró una carrera de 21 temporadas en la NBA. Se va como uno de los mejores bases de su era: 2° histórico en asistencias y robos, sin anillo.

La NBA pierde a uno de sus estrategas más influyentes del siglo: Chris Paul anunció su retiro y cerró 21 temporadas de conducción, lectura y liderazgo. Lo hizo en la antesala del fin de semana del All-Star, con un mensaje directo en redes.
A los 40, se va el base que convirtió el orden en un arte. “Point God” por su control del ritmo y su capacidad para poner a todos en el lugar justo. Su despedida también llegó el mismo día en que fue desvinculado por Toronto, según reportes.
Paul termina como 2° en la historia de la liga en asistencias y robos, solo detrás de John Stockton. Esa doble cima resume lo que fue: creación y presión, pase y hurto, inteligencia y oficio.
En premios, fue 12 veces All-Star y acumuló selecciones All-NBA y All-Defensive que lo sostuvieron en la elite durante dos décadas. En 2021 llegó a las Finales con Phoenix, su tiro más claro al anillo que siempre le quedó lejos.
Su historia NBA arrancó en 2005 en New Orleans, con impacto inmediato y una carrera armada alrededor de la conducción. Luego llegaron los Clippers y la postal de “Lob City”, un ciclo que no fue campeón pero definió una identidad en la liga.
También dejó marca en Houston y Oklahoma City, y transitó etapas finales en otros destinos, siempre con la misma firma: ordenar, competir y elevar el piso de sus equipos. Su legado quedó asociado a esa garantía.
En selección, Paul fue campeón olímpico en Beijing 2008 y Londres 2012, dos medallas de oro que completan su vitrina internacional.
Y fuera del parquet, ocupó un rol clave como presidente de la NBPA, con peso en la defensa de los jugadores y en la cocina política de la liga. No levantó el Larry O’Brien, pero su influencia quedó escrita en otra clase de trofeos.




