Douglas Costa, una de las figuras brasileñas que supo brillar en la elite europea, volverá a jugar tras varios meses sin club. Su regreso llega envuelto en polémica: en 2025, el Sydney FC le rescindió el contrato en medio de un conflicto legal por una deuda de cuota alimentaria.
El extremo de 35 años, con pasado en Bayern Múnich y Juventus, acordó su incorporación al Chievo Verona, actualmente en la Serie D italiana. La decisión reabre un debate incómodo en el fútbol: el impacto que tienen los antecedentes personales cuando se cruzan con contratos y responsabilidades.
Douglas Costa volverá a jugar tras meses sin club por un conflicto legal. Foto: ReutersUn corte abrupto en Australia
La situación se volvió pública a mediados de 2025, cuando se conoció que el futbolista enfrentaba un reclamo por manutención de sus hijos. La cifra señalada rondaba los 100 mil dólares, y el caso escaló en la Justicia de Porto Alegre, donde se ordenaron medidas que condicionaron su continuidad deportiva.
En septiembre de ese año, su vínculo con el Sydney FC se interrumpió y Costa quedó sin equipo. Para entonces, la noticia ya había dejado una marca: no se trataba de un bajón futbolístico, sino de un conflicto que lo sacó del mapa profesional en pleno calendario.
Durante los meses posteriores, el brasileño se mantuvo entrenando en el Boavista Sport Club, en Río de Janeiro, buscando recuperar ritmo mientras resolvía su panorama. La reapertura del mercado, finalmente, le devolvió una puerta de salida para relanzar su carrera.
Costa fue dirigido por los mejores técnicos del mundo. Foto: ReutersChievo Verona, el puente para volver
El Chievo lo sumará por seis meses con un objetivo inmediato: potenciar su plantel en la lucha por el ascenso. Aunque el club ya no habita los primeros planos del calcio, la apuesta por un nombre de peso busca generar impacto deportivo y también atención mediática.
El pase tiene, además, una explicación de contexto. El mismo grupo empresario que controla al Chievo mantiene vínculos con otro destino previsto para Costa: Al-Ittifaq, equipo de Arabia Saudita. Sin cupo disponible para extranjeros en esa plantilla, el extremo recalará primero en Italia.
Así, la Serie D aparece como un escenario inesperado para un jugador acostumbrado a estadios de Champions. Pero, en este caso, funciona como un puente: una escala obligada para volver a competir, mostrarse y sostener un calendario activo.
Un regreso que también incomoda
Douglas Costa acumula una carrera con 24 títulos entre Bayern, Juventus y Shakhtar Donetsk, además de su recorrido juvenil con Brasil. En el campo, su capacidad de desequilibrio nunca estuvo en discusión. Lo que cambió, esta vez, fue la lectura pública sobre su presente.
El fútbol suele ofrecer segundas oportunidades con una velocidad que contrasta con otros ámbitos. Y cada retorno, sobre todo cuando arrastra un conflicto sensible, pone a prueba a clubes, hinchas y patrocinadores, obligados a decidir qué pesan más: el rendimiento o el mensaje.
El brasileño volverá a ponerse los botines, pero el foco no estará solo en su gambeta. En su caso, el partido más exigente no se juega únicamente dentro de la cancha.