Esta semana la judoca Paula Pareto volvió a la normalidad. Después de su participación y despedida en los Juegos Olímpicos Tokio 2020, sus colegas del Hospital Central de San Isidro, la recibieron de una manera muy especial. Aunque no pudo conseguir una nueva medalla para el país y para su vitrina, pudo obtener un diploma olímpico. Aun así, su esfuerzo y dedicación por la medicina y el deporte hicieron que Pareto quedara por siempre en los corazones de los argentinos.



































