Cuando Lewis Hamilton salga del box de Ferrari y encare la recta principal de Silverstone, el rugido de las tribunas seguramente será el mismo de siempre. Lo diferente será el color. Después de más de una década vestido de negro y plateado, el piloto más exitoso de la historia del Gran Premio de Gran Bretaña volverá a su casa con el rojo de Ferrari sobre los hombros.


































