Australia esperaba una postal de culto: la leyenda caminando por la línea de fondo, firmando camisetas, regalando una sonrisa a la tribuna que lo idolatró desde la distancia. En cambio, el paso de Allen Iverson dejó una estela de bronca, decepción y preguntas incómodas que hoy atraviesan al básquet local.
No se trató de una sola escena aislada. La polémica creció por acumulación: demoras, apariciones breves, compromisos que —según los testimonios— no se cumplieron como habían sido anunciados. Y a medida que las historias se repetían, también se corría el velo sobre lo que para muchos fue un “nunca conozcas a tus ídolos”.
“¿Por qué vendrías?”: el dardo que encendió el debate
El primer golpe fuerte no llegó desde un hincha anónimo, sino desde una voz reconocible del básquet australiano. Jason Cadee, leyenda de la NBL, habló en su espacio “Cut to the Jase” y cuestionó el comportamiento de Iverson durante el fin de semana de HoopsFest en Perth.
Cadee relató que, para cuando aterrizó en Perth, ya circulaban comentarios sobre “lo difícil” que estaba siendo el ex escolta. Dijo que Iverson llegó tarde a actividades, habló poco y, en algunos casos, se retiró rápido. La frase que quedó fue simple y filosa: “¿por qué vendrías si vas a ser así?”.
En su comparación, Cadee también marcó contraste con otras visitas de figuras a Australia. Recordó gestos de cercanía de Carmelo Anthony y la predisposición de estrellas retiradas como Kevin Garnett y Ray Allen en experiencias recientes. Para el ex jugador, la vara no era el show: era el respeto por la gente.
Allen Iverson, de ídolo a odiado en AustraliaEl efecto dominó: fans, entradas y experiencias truncas
El malestar tomó otra dimensión cuando comenzaron a circular relatos de asistentes que aseguraron haber pagado por meet & greets, firmas o tiempo de interacción que luego se redujo al mínimo o no ocurrió. En Australia, el reclamo por este tipo de “experiencias premium” suele ser directo: si se vende un momento, se exige que se cumpla.
En ese clima explotó un posteo viral en Reddit que describió una visita prevista con chicos que atraviesan tratamientos oncológicos en Melbourne. El texto, escrito por un familiar, denunció demoras, falta de diálogo y una instancia final limitada a fotos rápidas, sin firmas ni el intercambio prometido.
La historia escaló porque tocó una fibra distinta: no era solo un fan frustrado, era una ilusión infantil sostenida por familias que habían hecho un esfuerzo enorme. Medios locales levantaron el tema y lo conectaron con otras quejas de la gira. El resultado fue un mismo sentimiento: “nos dejaron plantados”.
Bogut y Anstey: cuando el reclamo llega desde adentro
Andrew Bogut, campeón NBA y una figura con peso simbólico en Australia, aportó un combustible decisivo: la ironía pública. En X escribió que un “jugador actual o ex NBA” trató mal a la gente y no cumplió compromisos, y remató: “en otras noticias, el cielo es azul”.
Andrew Bogut ironizó en X por compromisos incumplidos durante la visita del ex MVP.Más tarde, el propio Bogut sumó un mensaje aún más duro al compartir el debate y apuntar contra lo que consideró inaceptable. Su intervención no fue una opinión aislada: funcionó como validación para quienes dudaban en hablar, y como amplificador para que el tema saliera del nicho del básquet.
Otra voz que se agregó fue la de Chris Anstey, ex NBA y doble MVP de la NBL, quien expresó su decepción por un evento en Melbourne promocionado con la presencia de Iverson que, según reportes, terminó cancelado tras una larga espera. Su descargo reforzó la sensación de que el problema no era un rumor: era una experiencia repetida.
HoopsFest, la expectativa y el costo del desencuentro
Iverson había sido anunciado como invitado especial de HoopsFest, el festival de cuatro días que reúne básquet y cultura en Perth, con partidos y actividades alrededor del show. La NBL lo presentó como una atracción central, parte del atractivo global del evento.
Ese dato importa porque explica el tamaño del choque: cuando una liga y un festival construyen expectativa alrededor de una leyenda, la visita deja de ser “un lujo” y pasa a ser un compromiso con una comunidad. Si lo que llega no coincide con lo que se vendió, la reacción es inevitable.
El flyer de un evento que nunca fueEn el fondo, la polémica no discute el talento de Iverson, ni su lugar en la historia. Discute otra cosa: el vínculo. El ídolo que fue bandera de una generación se enfrenta ahora a un juicio contemporáneo, donde el fan no pide perfección, pero sí presencia, respeto y coherencia.
Australia no está revisando los crossovers de “The Answer”. Está revisando la experiencia de haberlo tenido cerca y sentir que, aun así, estuvo lejos. Y esa distancia, para un mito construido en la emoción, puede doler más que cualquier derrota.