El anuncio confirmó las sospechas. El regreso de Aston Martin a la Fórmula 1 resultó otra estratégica jugada del magnate Lawrence Stroll , un movimiento que el empresario inició el año pasado, después de considerar la grave crisis económica que asfixiaba al fabricante británico. La pérdida de casi 100 millones de libras, casi 124 millones de dólares, en los dos últimos ejercicios, aceleró la necesidad de un salvataje financiero para una factoría que precisaba redescubrir el camino, después de un turbulento comienzo como empresa pública.

































