La historia de amor entre Brasil y los mundiales fue nula hasta 1958. Mejor dicho, hasta la aparición de Edson Arantes do Nascimento: “O Rei”, conocido también como Pelé. La final ante Uruguay en 1950, el mítico Maracanazo, había dejado una gran desazón en el país pero una insaciable hambre de gloria. El sueño mundialista estaba cada vez más cerca y se cumpliría de la mano de este desconocido joven de 17 años que luego, según él y algunos registros, marcaría más de 1000 goles en su carrera.

































