En 2002, su hijo Alisher fue diagnosticado con leucemia linfoide aguda y, para poder ofrecerle el mejor tratamiento posible, la familia se mudó a Alemania. Para poder sufragar los gastos de su tratamiento, Chusovitina volvió a competir a nivel internacional; y en agradecimiento, lo hizo bajo bandera alemana. En 2008, Alisher superó la enfermedad, y meses después Oksana ganó su primera medalla Olímpica individual en Beijing: plata en salto, su especialidad internacional (ganó ocho medallas individuales en Campeonatos Mundiales; en los campeonatos nacionales sigue compitiendo en all around). Sus prioridades eran claras: “Tener medallas o no realmente no importa cuando te dan una noticia así. No se puede comparar una medalla con esa llamada telefónica. Cuando tu hijo está sano, ningún éxito deportivo se puede comparar con eso”, dijo años después la gimnasta para ESPN.