Pasaron muchos años desde mi jubilación en el diario El Litoral, lugar sagrado para mí y al que ingresé cuando apenas tenía 14 años, naturalmente como cadete, y me fui formando con mucha paciencia escuchando sabios consejos de mis superiores, que eran figuras relevantes en la entonces jerarquizada Redacción y muy buena gente. Quiénes no me conocen, sepan que lo que van a empezar a leer fue elaborado por alguien que permaneció en el viejo y querido diario que me cobijó durante 54 años, no sin antes tenerme en cuenta mis superiores para ocupar cargos de mucha responsabilidad, jamás reclamados por mí e incluso cuando debí abandonar mi histórica función ambicionada desde mi niñez, en la querida sección Deportes, para hacerme cargo de la gerencia de publicidad por iniciativa de los directivos José Luis Vittori y doña Dora Caputto, sin dejar de lado la fenomenal experiencia vivida como responsable de la página regional, cuando me nutrí del funcionamiento de un pedazo grande de la provincia, así como la calidad humana y vigorosa de los dirigentes y por sus reconocimientos para mejorar a pasos agigantados el progreso de ciudades y pueblos del norte santafesino.


































