Muchos de los protagonistas ya no están. En largas charlas con un dirigente con mayúsculas en la vida de Unión, como el escribano Rubén Neme, responsable de haber sacado al club de una situación difícil en lo deportivo, económico e institucional en 1978, referenciaba aquélla anécdota de los 24 partidos invicto y el cambio de autoridades que necesariamente debía darse, pues el escribano había asumido, en su carácter de síndico, el gobierno del club cuando se alejó la comisión directiva que presidía Armando Capello.

































