Es hincha de Unión, obispo de Mar del Plata, santafesino de nacimiento, hizo el secundario en el Colegio de la Inmaculada y conoció al Papa Francisco, a quien siendo muy jovencito (tenía 15 años) le dijo que quería ser jesuita. Fue fichado en las inferiores de Unión, de arquero, pero no llegó a Primera. Tiene el recuerdo, en 1975, de haber tenido una charla con el Loco Gatti, que le enseñó su técnica “para salir a tapar” el mano a mano con el delantero rival. Hace 49 años que no va a la cancha de Unión e irá el viernes. Su nombre es Ernesto Giobando. Y también se lo recuerda, especialmente, porque fue el gestor de la santificación de Mama Antula, cuando fue llamado a practicarle la extremaunción a su amigo Claudio Perusini y comenzó a rezarle, él y la familia, a Mama Antula. Fue un milagro – su recuperación – que resultó suficiente para la canonización por parte del Vaticano.



































