La ley que impulsó Máximo Kirchner, bajó al 5% el corte con biodiésel al gasoil que se expende en surtidores, a repartir desde el gobierno central con cupos entre Pymes y prohibiendo la entrada de nuevos jugadores. En junio la secretaría de Energía elevó el corte al 7,5% y luego el presidente -por decreto- saltó el límite de la ley para llevar al 12,5% la parte del biocombustible, habilitando el aporte de grandes industrias exportadoras que hasta allí tienen prohibido participar, siempre según la norma. Pero las autoridades nacionales demoran en la fijación de los precios "regulados" que ahora amenazan la viabilidad de las empresas más chicas.