En el caso de las jubilaciones y pensiones, quienes no recibieron bonos han sufrido una pérdida significativa en términos de inflación, lo que se suma a las pérdidas en años anteriores. La caída del gasto previsional se explica principalmente por la diferencia entre la actualización de los haberes según la fórmula de movilidad y la inflación. Para los jubilados de menores ingresos, la caída se atenúa gracias a los bonos, pero descontando dichos gastos, la reducción del gasto en jubilaciones y pensiones es del 7,8% interanual. Los haberes actualizados únicamente por la fórmula de movilidad, no alcanzados por los bonos, experimentaron una disminución del poder adquisitivo del 13,8% interanual hasta el tercer trimestre de 2023, mientras que los haberes mínimos prácticamente empataron la inflación, con una caída del 0,5%.