Se acumulan los argumentos: las tasas altas para frenar al dólar que enfrían la economía, la plaza "seca" de pesos para que la inflación no se dispare más allá del 2,5% que promete agosto, la ausencia de reformas laboral, previsional y política, la embestida opositora en el Congreso acechando el déficit fiscal, la incertidumbre política ante las elecciones.




































