Abril Ramirez cumple sus ansiados quince años el 18 de julio, y sueña como todo adolescente, mira algo, pero mira el futuro, se ve y se disfruta sintiendo en el presente, Abril mira la pelota, respira y siente el aroma a suavizante de tantos lavados de la camiseta que la viste, siente en su pie firme por el vendado, el golpe seco y preciso sobre los cordones de su botín de la pelota nueva y reluciente que viaja en línea recta hacia "la esquina de las arañas" del arco rival, y que un instante después despide un sostenido chasquido al impactar con las piolas del costado de la red, sonido que los habitantes de las canchas saben que es sinónimo de un golazo. Así debe soñar Abril, con espíritu adolescente, Abril y la resurgida Liga Paivense disfrutan de soñar con cosas grandes.



































