En la actualidad, ser docente en la periferia de la ciudad poco tiene que ver con lo que se podría considerar como la función tradicional de cualquier maestro. Al deber de enseñanza se suma una fundamental tarea de contención dirigida a proteger a los chicos en barrios en los que la realidad se ha vuelto brutal y peligrosa. Tal es el caso del cuerpo docente de la escuela Nº 76 Camila Cáceres de Ballarini. Silvia Taliaferi, una de las vicedirectoras de este establecimiento, cuenta que la escuela tiene ya una larga vida. Fue fundada en octubre de 1973 y hoy transita uno de sus contextos más desafiantes.

































