“Cierta memoria que lastima” “¡Agua!” “¡Comida!” Los pedidos desesperados provenían de las ventanas de los pisos superiores del Fonavi de Centenario y rompían el silencio profundo que el Salado había impuesto en todo el barrio. Era el año 2003 y el río invadía la vida de los vecinos de toda esta zona de la ciudad. Con el paso de los días, el agua fue bajando, los sonidos de la vida cotidiana poco a poco recuperaron su espacio y comenzaba una ardua tarea: la reconstrucción de lo perdido y de la propia normalidad de la vida. Foto: Aníbal Greco


































