La vida universitaria actual se desarrolla en un contexto marcado por la hiperconectividad digital, donde la inmediatez y la sobreinformación conviven con sentimientos de soledad y dificultades para construir vínculos significativos. Esta paradoja plantea retos profundos para el bienestar emocional, la convivencia y la capacidad de sostener proyectos personales con sentido.

































