Desde su debut en el cine a los 14 años, en 1947. Aimée capturó la atención del público y de los críticos con su presencia magnética. Comenzó en el filme “La maison sous la mer”, de Henri Calef, y ya tenía el nombre ficticio de Anouk. Solo Anouk. De hecho, su idea era mantenerlo así. Sin embargo, fue el guionista y poeta Jacques Prévert quien le recomendó completarlo. “No vas a seguir llamándote Anouk cuando tengas 40 años, me dijo. Aquello me parecía tan lejano que ni lo pensé, y él encontró Aimée. Me sentí tan halagada...”, recordó en 2014, cuando le concedieron un César honorífico. Ahí nació entonces Anouk Aimée.