Cintia lleva muchos años en el ambiente musical, con intervención en diversas experiencias, todas las cuales contribuyeron a nutrirla. “Me gusta decir que compañeros, compañeras y maestros fueron una escuela muy importante en el hacer colectivo, en pensar cosas. Me parece que ahí está todo el caldo, en el intercambio de ideas. Esas experiencias, que fueron muy nutritivas, resuenan al momento de hacer canciones. Son un estímulo. Las canciones, para mí, son como flores del camino que uno va conociendo y que nos enseñan a ver el mundo de otra manera”, explicó.