Con una amplia trayectoria sobre sus espaldas, los titiriteros y docentes Oscar Caamaño y María Cristina Pepe decidieron a fines de agosto de 1998 embarcarse en la aventura, de antemano cargada de incertidumbres en el contexto de un país como Argentina, de montar una sala cultural. Así nació El Retablo en Moreno 2441, donde además de dar continuidad al trabajo de títeres iniciado veinte años antes por El retablo de las maravillas, se pudo dar refugio a otras disciplinas culturales como la música, el teatro y la literatura.

































