Bad Bunny volvió a hacer historia. El cantante y compositor puertorriqueño logró posicionarse en el puesto número uno de las listas musicales de China, una hazaña sin precedentes para un artista latino.
El artista puertorriqueño se convierte en el primer latino en liderar las listas musicales del gigante asiático, marcando un nuevo hito en su carrera global.

Bad Bunny volvió a hacer historia. El cantante y compositor puertorriqueño logró posicionarse en el puesto número uno de las listas musicales de China, una hazaña sin precedentes para un artista latino.
El hecho de que un álbum en español escale hasta lo más alto en un mercado culturalmente tan distinto como el chino confirma su consolidación como una de las figuras más influyentes del panorama musical mundial.
El ascenso de su último álbum, Debí tirar más fotos, en plataformas de streaming como Apple Music y NetEase, refleja no solo su popularidad, sino también el crecimiento del interés global por la música urbana en español.
En un contexto donde China suele privilegiar producciones locales o en inglés, la irrupción del reguetón marca un quiebre en las tendencias tradicionales del consumo musical asiático.
El 2025 y lo que va de 2026 fueron años de enorme exposición para Bad Bunny. Fue cabeza de cartel en los festivales más importantes del mundo, encabezará el espectáculo del medio tiempo en el Super Bowl, recibió múltiples premios Grammy y fue nuevamente uno de los artistas más escuchados en Spotify y otras plataformas.
El “Conejo Malo” se ha consolidado como un símbolo de identidad y orgullo latino, llevando la cultura caribeña a todos los rincones del planeta. Su estilo —una fusión entre reguetón, trap, pop y sonidos tradicionales—, sumado a su actitud transgresora y auténtica, ha logrado conectar con públicos de diversas edades y orígenes.
Que Bad Bunny haya alcanzado la cima del ranking musical en China no es solo un logro personal, sino un hito para toda la música en español. Durante décadas, artistas latinos encontraron dificultades para penetrar mercados asiáticos debido a las barreras culturales y lingüísticas.
Este fenómeno demuestra que la música urbana latina ha dejado de ser regional para transformarse en un lenguaje musical universal.
Además, el interés creciente del público chino por artistas hispanohablantes podría abrir las puertas a futuras colaboraciones, giras y estrategias de difusión de la industria musical latina en Oriente.
El impacto de Bad Bunny excede lo musical. Su estilo, su estética, su forma de comunicar y su compromiso con temas sociales lo posicionan como un icono cultural global. El artista se convirtió en la punta de lanza de una generación de músicos que no necesita cantar en inglés para tener alcance internacional.
Esta llegada al número uno en China confirma que, en el mapa cultural de hoy, no existen fronteras cuando el mensaje conecta y el ritmo contagia.




