Escribir, para Becette, es volver al punto de partida. Dar continuidad reparadora al agujero negro de la infancia que reposó como hobby, muchos años, a la par de su trabajo full time (diseñadora de indumentaria). “Hay una conexión entre escribir y diseñar”, razona. “Es un pozo donde una va sacando cosas. No solo en la indumentaria, sino en la descripción de lugares, atmósferas, colores y el armado de un personaje. Diseñás un ambiente, un espacio. Es muy visual lo que escribo. Primero me imagino una escena, como si fuera una película. Los colores, las luces. Y eso me da un lugar para el drama, para lo que suceda”, comenta. De fondo, sosteniendo cada una de sus palabras, un afiche: “Crímenes de Oxford”. Próximamente. Sólo en cines.