Desde el momento en que vio la luz, en 1928, la novela “El amante de Lady Chatterley” de D.H. Lawrence generó controversias, polémica y escándalo. Principalmente por su descripción explícita de las relaciones sexuales pero también porque aborda el deseo sexual femenino, algo hasta entonces completamente inusual, al menos en la literatura inglesa. La censura que sufrió en Inglaterra, por más de 30 años, no hizo más que garantizar su popularidad, algo parecido a lo que ocurrió con “Doctor Zhivago”, otro clásico literario del siglo XX.


































