A mediados de la década de 1920, uno de los estudios de cine norteamericanos de mayor éxito era Metro-Goldwyn-Mayer, surgida de tres compañías que formaron una fusión corporativa en 1924 (Metro Pictures Corporation, Goldwyn Pictures Corporation y Louis B. Mayer Pictures). Para ese entonces, ya tenía en su haber películas como “El gran desfile” de King Vidor y “El demonio y la carne”, que consagró a Greta Garbo.

































