Cuentan que Vladimir Nabokov, el autor de “Lolita” tenía un sistema muy estricto de trabajo: empezaba a escribir a la una de la tarde y terminaba a las seis. No es el caso de la artista Consuelto Iturraspe, santafesina radicada en Buenos Aires, quien admite que no es una persona apegada a rutinas para la escritura. “Hay días que no puedo escribir. A veces soy más lectora que escritora. Sí sé que el dolor, por ejemplo, es un tajo abierto a la poesía, no lo concibo sin la posibilidad de escribirlo. Pero también están los vínculos y sus complejidades, los subtextos, el silencio desmesurado, la distancia y sus vacíos, la boca que sonríe, las coincidencias, cualquier imagen que nos regala potencia”, remarca.


































