Los hermanos Ethan y Joel Coen ganaron el Oscar por “Sin lugar para los débiles”, que es de 2007. Pero la película que se reconoce en forma unánime como la obra maestra de estos hermanos es “Fargo”, que se presentó por primera vez en cines el 8 de marzo de 1996, hace un cuarto de siglo. Los motivos que elevan al film a la categoría de obra de culto (al punto que en 2006 se la consideró oficialmente “cultural, histórica y estéticamente significativa”) son diversos, pero en lo central tienen que ver con la capacidad de los Coen de horadar, a través de la cámara, en los rasgos profundos de la condición humana. En este caso, los más oscuros. Es que en la negrísima “Fargo” se cumple aquello de que “todo lo que puede salir mal va a salir mal” pero sobre todo por la estupidez de los protagonistas. Sólo uno de los personajes aporta cierta lucidez, pero que parece un escaso amparo ante el peso de la tragedia.

































