Cabe mencionar que Juan Pablo Ramírez comenzó su carrera en la ciudad de Santa Fe, tomando clases y bailando flamenco junto a la maestra Marta Bernazano, y desarrollo su formación como bailarín con otros maestros locales, estudiando ballet, jazz, contemporáneo y otras técnicas de danza, luego se radicó en Caba donde realizó su carrera profesional como bailarín de flamenco, hasta que un día se cruzó con el tango. Desde aquel momento, por el año 2008, cautivado por la música y la danza porteña, estudio con grandes maestros y fue en el año 2013 cuando decide presentarse junto a Daniel Arroyo Miranda (bailarín venezolano radicado en Buenos Aires), en el Mundial de Tango, siendo la primera pareja del mismo sexo en participar del certamen. El interés de su participación no era concretamente competir, sino visibilizar que más allá del género y la condición sexual, sólo se necesitan dos personas para construir el tango, y de esta manera comenzar a romper con las estructuras y prejuicios sociales, y dar un mensaje artístico de evolución, revolución y vanguardia al ambiente tanguero y a la sociedad.