Nebra construye un trío particular, un nodo, con sus compañeros de trabajo: la sargento Mayra Santelmo y el subcomisario Gabriel Valeri. Esta articulación responde a un condimento fundamental en los policiales, según el autor de “La cabalgata de las valquirias”, la conversación. “El género policial, más que con un crimen, comienza con dos personas que conversan. Ya en Poe, el maestro, están las conversaciones entre el narrador de la historia y el detective. Si a ‘Sherlock Holmes’ le sacamos al doctor Watson, le sacamos lo más interesante, porque en esas conversaciones se desenvuelve el género. Como si fuera una especie de diálogo platónico, uno tiene el método y el otro no. Aquí en la novela está mucho más repartido. Santelmo hace un poco de Watson, lo ayuda. Valeri es una especie de rival para Nebra. En algunos puntos se unen sus investigaciones, pero a regañadientes. Como detective, Nebra no es genial. Es un hombre empecinado que quiere encontrar la verdad. Aunque es un hombre inteligente, tiene más virtudes morales que intelectuales. No es un genio de la investigación, es alguien que persiste en buscar la verdad”.