“La guerra destroza la vida de millones de personas. Hoy más que nunca necesito ir al mar para demostrar que no todo está perdido, que aún quedan soñadores, románticos, visionarios”. Eso escribió el joven Vito Dumas en su bitácora de viaje en 1942, cuando decidió soltar amarras desde el puerto de Buenos Aires para salir a dar la vuelta al mundo en solitario a bordo de un pequeño velero, el Lehg II, a través de la denominada ruta imposible, por el paralelo 40 sur y a través del temible Cabo de Hornos.

































