La escena parece sacada de una película de ciencia ficción: un pequeño perfil humano, en caída libre, recortado con precisión quirúrgica sobre el disco brillante del Sol. Pero no es un truco digital, sino el resultado de un experimento fotográfico extremo que el astrofotógrafo estadounidense Andrew McCarthy logró junto al paracaidista Gabriel C. Brown, en una toma que ya recorre el mundo bajo el nombre de “La caída de Ícaro”.


































