17 de julio de 1994. En el ámbito nacional y provincial se discutían temas de agenda, de interés general y deportivos. Fue un domingo y se disputó la final del Mundial de Fútbol de Estados Unidos. Nada daba a suponer que horas más tardes, el país fuera escenario de un cruento ataque terrorista, que dejó 85 muertos y unos 300 heridos.


































