Y esta situación se da en una enfermedad que cada vez afecta a más personas. Desde 2013 se ha producido un incremento del 22% de nuevos diagnósticos, con una prevalencia en 1 de cada 3.000 personas. “Hay diversos factores que pueden influir en este aumento de la población mundial afectada por esta enfermedad como, por ejemplo, la simple mejoría de la calidad de los estudios epidemiológicos, el acceso a las técnicas que nos permiten confirmar los diagnósticos de manera cada vez más precoz o la efectividad de los tratamientos lo que ha permitido mejorar sustancialmente la esperanza de vida de los pacientes. En todo caso, tampoco se puede descartar que también esté aumentando el riesgo, y con ello no solamente la prevalencia, sino también la incidencia, de esta enfermedad”, comenta el Dr. Miguel Ángel Llaneza.