Consultado sobre las motivaciones para este nuevo viaje, Bryan apunta que “el 7 de octubre, el mundo recuperó una sensación que parecía haber quedado atrás: el antisemitismo. Eso no solamente implicó, en primer término, israelíes y judíos muertos, sino también argentinos y otros extranjeros que estaban acá. Por otra parte, el mismo terrorismo que asegura buscar el triunfo palestino es el que tiene a sus propios civiles de rehenes en Gaza como escudos humanos frente a los preavisados ataques israelíes que buscan, lógicamente, destruir a Hamás” y es ante esa situación que indica “la necesidad de mostrar lo que significa hablar de terrorismo en el Siglo XXI, en este caso con rasgos religiosos detrás de intereses territoriales, para que el lector pueda dimensionar que hablar de Palestina o musulmanes nada tiene que ver con los asesinos de Hamás y los riesgos que significaría que la comunidad internacional soslaye su actitud, desarrollo y avance no solamente en Oriente Medio, sino en todo el mundo a través sus células, aliados y fanáticos”.