El pasado 31 de enero se cumplieron 100 años del nacimiento de mi abuelo, Pablo Makaroff, un próspero papelero de Rosario que arribó huyendo de la pobreza y de los pogromos a estas costas cuando tenía el primer año de vida desde Ucrania (entonces parte del Imperio Ruso). Fue por ese aniversario que, leyendo sus registros de nuestros antepasados, encontré curiosidades del estilo familia Buendía con nombres repetidos, uniones endogámicas y ejemplos de la tenacidad -como un tío que inmigró disfrazado de mujer para evitar ir a la guerra- en una historia de cinco generaciones atrás, hasta mediados del 1800.


































