La realidad pegaba de lleno en una familia de Reino Unido. Le acababan de decir, de acuerdo a su relato, que su ser querido tenía muerte cerebral. Con una tristeza inmensurable, comenzaron a despedirse de él y aceptaron donar sus órganos para salvar otras vidas. Pero un día después se produjo un "milagro", como lo definieron ellos.



































