Un extraño registro captado en el cielo de Mendoza volvió a poner en discusión la aparición de fenómenos aéreos que, al menos inicialmente, no tienen una identificación determinada.
Un grupo de jóvenes registró con un teléfono una luz que aparentemente se desplazaba a baja altura en las inmediaciones del Acceso Sur y J.J. Paso.

Un extraño registro captado en el cielo de Mendoza volvió a poner en discusión la aparición de fenómenos aéreos que, al menos inicialmente, no tienen una identificación determinada.
El video fue registrado por un grupo de jóvenes en las inmediaciones del Acceso Sur y J.J. Paso y posteriormente difundido por integrantes del Grupo IAAC (Investigadores de Anomalías Aéreas de Cuyo). Las imágenes muestran una fuente luminosa que parece desplazarse a baja altura y realizar movimientos que llamaron la atención de quienes analizaron el material.
El caso fue presentado durante una transmisión especial del streaming Oíd Mortales, donde también participó Thiago Benítez, uno de los jóvenes que realizó la filmación. Según relató, la presencia del objeto no había sido advertida en el momento de la grabación y fue descubierta posteriormente al revisar el material registrado con el teléfono celular.
La difusión de las imágenes generó distintas interpretaciones, especialmente en redes sociales. Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación de que se trate de una nave de origen desconocido ni de que el registro pueda ser considerado evidencia de vida extraterrestre.
El material fue obtenido en el estacionamiento del boliche Wabi, en una zona ubicada cerca del Acceso Sur y J.J. Paso. De acuerdo con la descripción realizada por los investigadores que tomaron contacto con el caso, en las imágenes se observa una luz de intensidad considerable que aparenta encontrarse a poca altura y modificar su desplazamiento.
Esos elementos fueron considerados relevantes para el análisis inicial, aunque por sí solos no permiten establecer qué objeto aparece en la filmación. La percepción de distancia, altura y velocidad puede verse modificada por las características de una cámara de teléfono, especialmente cuando se registra una fuente luminosa contra un cielo oscuro.
Los investigadores del Grupo IAAC remarcaron que el video todavía necesita estudios técnicos adicionales. El objetivo es analizar aspectos de la imagen que permitan establecer con mayor precisión el movimiento del objeto y determinar si existen elementos suficientes para identificarlo.
Entre las explicaciones que serán consideradas aparecen alternativas convencionales. El objeto podría corresponder a un dron, un satélite, un globo atmosférico o incluso un ave. También se contempla la posibilidad de que determinadas características observadas sean consecuencia de un efecto óptico o de la propia cámara utilizada para realizar la grabación.
Por ese motivo, el término "OVNI" debe ser entendido en este caso en su sentido literal: un objeto volador no identificado. La expresión no implica que se haya comprobado que el elemento observado tenga un origen extraterrestre.
La investigación continuará con nuevos análisis del material disponible. La revisión técnica será determinante para establecer si las imágenes permiten obtener información suficiente sobre el objeto o si, por el contrario, sus características hacen imposible identificarlo con certeza.
La aparición de imágenes de este tipo suele generar rápidamente interpretaciones de distinto tipo. En este caso, la difusión del video provocó comentarios de usuarios que consideraron que podía tratarse de un fenómeno aéreo inusual, mientras que otras interpretaciones apuntaron a explicaciones relacionadas con tecnología, fenómenos naturales o errores de percepción.
Para los investigadores, sin embargo, el primer paso consiste en separar lo que efectivamente puede observarse en el registro de las interpretaciones posteriores. Por ahora, el único dato comprobable es que una fuente luminosa quedó registrada en video y que su naturaleza no fue determinada.
El análisis también deberá contemplar las condiciones en las que fue realizado el registro. La ubicación desde donde se filmó, la perspectiva, la distancia aparente del objeto, la duración de la secuencia y las características técnicas del teléfono pueden aportar información para reconstruir el fenómeno.
Este tipo de procedimiento resulta especialmente importante cuando se analizan imágenes de objetos luminosos en el cielo. Una fuente que parece moverse rápidamente o encontrarse a baja altura puede presentar un comportamiento diferente cuando se establece su distancia real respecto del observador.
En ese sentido, los especialistas todavía no descartaron ninguna de las hipótesis planteadas. El hecho de que el objeto no haya sido identificado no significa que necesariamente tenga un origen extraordinario. Por el contrario, determinar si existe una explicación conocida forma parte de la investigación.
El caso de Mendoza permanece, por ahora, sin una respuesta definitiva. Los nuevos estudios sobre el video buscarán establecer qué fue lo que quedó registrado aquella noche y si las características observadas pueden vincularse con algún fenómeno aéreo conocido.
Mientras tanto, las imágenes continúan circulando y alimentan el interés por los llamados fenómenos aéreos no identificados. La principal incógnita sigue siendo la misma: qué era exactamente la luz que apareció en el cielo mendocino.





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