Esta Profesión de ayuda hoy se vuelve más que importante e indispensable para muchos (si no todos) los educadores. Es que su función es conseguir por medio de un enfoque dinámico humanístico, existencial y sistémico, centrado en las personas, que las mismas desarrollen una perspectiva más equilibrada y saludable sobre sus emociones y logren ser lo que quieren ser haciendo lo que les place hacer, desde sus profesiones y trabajos. Con la importancia que significa aprender a reconocer, aceptar y gestionar las emociones de manera efectiva. Su objetivo es ayudar a las personas a resolver problemas, tomar decisiones y mejorar su bienestar emocional. En cada ambiente, desde evitar el bullying y acompañar otras variadas situaciones de la vida cotidiana, en las escuelas: para alumnos y lo mismo para los docentes, preceptores, tutores, asesores pedagógicos, directivos; padres, familiares; desde los clubes, en todos los deportes, personas de todas las edades, los mayores, y en las diferentes situaciones de la vida.