Por último, Berlín y París afirman que están en contacto con sus socios en relación a las consecuencias que implica "esta violación de la Convención Internacional sobre la Prohibición de Armas Químicas". Ya el martes el Gobierno alemán instó de nuevo a Rusia a que aclare lo sucedido a Navalny, quien se sintió mal a bordo de un avión que regresaba a Moscú desde Tomsk (Siberia) el pasado 22 de agosto, lo que obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en Omsk, donde el opositor ruso fue ingresado en coma antes de ser trasladado a un hospital de Berlín, donde logró recuperarse en las últimas semanas.