El reciente bombardeo ruso sobre la ciudad ucraniana de Poltava ha dejado un saldo oficial de 53 muertos y casi 300 heridos, considerado por medios occidentales uno de los ataques más letales desde el comienzo de la operación militar en 2022. Este ataque ha generado una ola de indignación y preocupación tanto en Ucrania como en la comunidad internacional, especialmente debido a la presencia de instructores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el lugar.


































