El jurista incluso planteó la hipótesis de que si Bolivia decide desmantelar los canales artificiales abajo del manantial, el flujo de agua hacia Chile puede quedar “reducido a la nada”. (…) Lo más importante, el mantra de los alegatos chilenos del viernes, en caso de desmantelamiento, la mayor parte del agua superficial excedente, que ahora genera las instalaciones artificiales de principios del siglo pasado, seguiría llegando a su territorio en forma de aguas subterráneas. Y como el caudal global superficial más subterráneo sería aproximadamente el mismo, Chile podrá recuperar lo que podría perder en aguas superficiales explotando sus aguas subterráneas”, dijo.