Con la intención de justificar su desastrosa entrevista televisada sobre el caso Epstein, los amigos del duque de York le defendieron diciendo que el príncipe únicamente había pretendido limpiar su nombre antes de la boda de su hija mayor, la princesa Beatriz, a quien deseaba acompañar hasta el altar con la cabeza tan alta como la que presentó en la de su otra hija, Eugenia. Qué cara pondrá Andrés de York llegado ese día, no obstante, importa menos en esta ocasión, ya que mientras que la boda de esta última princesa fue seguida por una audiencia de tres millones de espectadores, la de Beatriz de York con el empresario italiano Edoardo Mapelli Mozzi quedará en la intimidad de su familia y amigos.


































