Durante un año entero, Iván Colmenares convivió en una celda de dos por dos con Agustín Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido en Venezuela. Desde la ciudad colombiana de Cúcuta, el abogado relató en detalle las condiciones infrahumanas que compartieron, el aislamiento extremo y las rutinas marcadas por la suciedad, el encierro y la incertidumbre.



































