La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, calificó el episodio como “una agresiva provocación de Estados Unidos, cuyo objetivo es escalar la situación y desatar un conflicto”, en declaraciones a la agencia TASS.
Un incidente armado en aguas territoriales cubanas desató un nuevo foco de tensión internacional. Mientras La Habana denunció un intento de infiltración con fines terroristas procedente de Estados Unidos, Moscú calificó el hecho como una “provocación agresiva”. Washington, por su parte, aseguró que investiga lo ocurrido y busca información independiente antes de pronunciarse.

La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, calificó el episodio como “una agresiva provocación de Estados Unidos, cuyo objetivo es escalar la situación y desatar un conflicto”, en declaraciones a la agencia TASS.
El pronunciamiento ruso se produjo luego de que autoridades de Cuba informaran sobre la interceptación de una lancha rápida con bandera estadounidense que habría ingresado ilegalmente en aguas territoriales de la isla.
Según el Ministerio del Interior cubano, los diez ocupantes de la embarcación —todos ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos— “tenían intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas”. De acuerdo con la versión oficial, tras recibir la orden de alto por parte de las Tropas Guardafronteras, los tripulantes abrieron fuego contra la embarcación estatal.
El enfrentamiento dejó cuatro personas abatidas, seis heridas y un oficial cubano lesionado. Las autoridades informaron además la incautación de fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos artesanales, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje.
La cartera de Interior identificó a los detenidos y a uno de los fallecidos, mientras continúa el proceso de reconocimiento de los demás. También comunicó la detención en territorio cubano de otro ciudadano presuntamente vinculado al operativo, quien —según la versión oficial— habría sido enviado desde Estados Unidos para facilitar la recepción del grupo armado.
Desde Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio evitó pronunciarse sobre responsabilidades y afirmó que su gobierno busca confirmar los hechos mediante fuentes independientes.
“No voy a especular ni a opinar; quiero saber qué ocurrió. Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y responderemos como corresponde”, declaró durante una cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) celebrada en San Cristóbal y Nieves.
Rubio subrayó que toda la información disponible hasta el momento proviene de autoridades cubanas y negó cualquier implicación de personal del Gobierno estadounidense en el tiroteo. Además, confirmó que la embajada de EE. UU. en La Habana solicitó acceso consular a los sobrevivientes para conocer su situación.
“Verificaremos de forma independiente y, a medida que recopilemos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia”, añadió.
El episodio ocurre en un momento de fuerte fricción bilateral. En las últimas semanas, Washington intensificó la presión económica sobre La Habana, incluyendo restricciones vinculadas al suministro energético, en un escenario de crisis interna agravada en la isla.
Si bien en años recientes se registraron incidentes similares —principalmente vinculados a salidas irregulares del país—, el Gobierno cubano presentó este caso como un intento organizado de infiltración armada, lo que eleva significativamente la gravedad política del hecho.
El desarrollo de la investigación y la eventual corroboración independiente de los acontecimientos serán determinantes para definir el alcance diplomático de un caso que ya impacta en el delicado equilibrio geopolítico del Caribe.




