Las autoridades de la región nepalí anunciaron en el mes de febrero medidas drásticas que requieren que los escaladores que intentan alcanzar la "cima del mundo" se responsabilicen por sus desechos. Esta iniciativa, liderada por el municipio rural de Pasang Lhamu, busca combatir la acumulación de desechos humanos que afecta la imagen y el entorno natural de la montaña más alta del mundo.
































