Helicópteros, un centenar de gendarmes y un pelotón de alta montaña, perros rastreadores y casi un millar de personas, entre vecinos y voluntarios, buscan desde hace tres días y medio a Émile, el niño de dos años y medio que desapareció el pasado sábado por la tarde mientras jugaba en el jardín de casa de sus abuelos en Le Vernet, un pueblo de poco más de un centenar de habitantes en la Alta Provenza, al sur de Francia.
































