En ninguna de estas excavaciones se han hallado pruebas de domesticación de plantas o animales, sino que se han encontrado miles de huesos de animales salvajes, lo que probaría que se trataba todavía de sociedades cazadoras-recolectoras. Se trataba de una época en que las temperaturas comenzaban a aumentar tras las glaciaciones, lo que llevó a una mayor disponibilidad de caza y plantas comestibles. “La sedentarización llegó de la abundancia y no de la escasez”, subraya Karul: “Dadas las nuevas condiciones climáticas, desarrollaron nuevas técnicas de caza y comenzaron a controlar animales que en el futuro serían domesticados”. Este ecosistema más fértil debió de llevar a un mayor número de población a dicha región, abriendo la vía a la ocupación de asentamientos de forma sedentaria. “Creemos también que fue esa prosperidad la causa del establecimiento de lugares monumentales con aspectos fuertemente simbólicos. Las construcciones de Karahan Tepe se han preservado en muy buenas condiciones y ofrecen muestras de muchos fenómenos: una vida organizada, un cierto orden social distintivo de comunidades amplias... No sólo por las estructuras, sino también por los hallazgos de esculturas animales y humanas en tres dimensiones, lo que refleja bien las habilidades y el mundo simbólico de las gentes prehistóricas que vivían allí. Contrariamente a lo que se creía antes, la transición a una vida sedentaria y los cambios sociales que conllevó no fueron causados por la producción de alimento, sino que la producción de alimento fue una consecuencia de esta transición”.